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Tu Palabra es verdad

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"Es mi firme convicción que tan sólo la confianza en la Biblia inspirada, infalible, inerrante, autoritativa y suficiente, podrá devolver la gloria de Dios a la Iglesia de Cristo" (R.J. Sheehan)

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Tu Palabra es verdad 

Robert Sheehan 

"Es mi firme convicción que tan sólo la confianza en la Biblia inspirada, infalible, inerrante, autoritativa y suficiente, podrá devolver la gloria de Dios a la Iglesia de Cristo" (R.J. Sheehan)

La imaginación, que es lo único que quizá no tenga limite en el hombre, ha ideado, desde su parte más oscurantista, la posibilidad de una religión sin Dios, e inclusive -y he aquí el absurdo de los absurdos- un cristianismo sin Biblia, o una Biblia minimizada.

Robert J. Sheehan estaba en total desacuerdo con esto, y con un bagaje de fe profunda y mente clara -una reconocida revista teológica británica lo consideraba "el principal teólogo bautista reformado de su generación"-, y desde una larga experiencia pastoral y educativa, escribió una serie de artículos sobre este tema crucial en la teología cristiana. Esos artículos son este libro en sus ocho capítulos y un apéndice; por eso no pueden ser más actuales y prácticos; y, por su lógica aplastante, se ha considerado necesaria su publicación, y a ti, lector, te resulta necesario leerlo.

Paso a paso, casi sin darnos cuenta, el libro nos lleva a tomar posiciones firmes. "Toda actitud hacia las Escrituras que esté en desacuerdo con la de Cristo y sus apóstoles no puede tener razón en su llamarse a sí misma cristiana" (p. 63); nos advierte del peligro de las tradiciones o del desprecio de las interpretaciones de otros (p. 11), de que la revelación debe estudiarse de manera exegética, cronológica, temática y práctica (pp. 13 y ss.); pero ese conocimiento acerca de Dios nos tiene que llevar cerca de Dios (p. 12). Hay un claro aviso a los que utilizan la revelación de Dios como trampolín para sus propias conjeturas. Dios, al parecer, no ha revelado suficiente para ellos (p. 12), y así en su claro análisis de 2 Timoteo 3:14-17 (cap. 8) les dice a ellos -y a nosotros- que las Escrituras enseñan al hombre lo que Dios requiere de él. No hay doctrina que sea necesario creer, ni deber que sea necesario cumplir, de los que la Escritura no nos dé la suficiente información para capacitarnos para creer y obedecer a Dios" (p. 84).

El capitulo sobre el texto original de la Escritura es magistral en su claridad; lo que otros han necesitado libros enteros, el autor lo expone, y sin dudas, en apenas ocho páginas.

El apéndice es una respuesta definitiva a Wayne Grudem, el teólogo que defendió por primera vez que había dos clases de profecías: una infalible y otra falible; un ejemplo de cómo poner en práctica lo antes enseñado por él y aprendido por nosotros.

Cierto es que aún quedan problemas, pero no es lo mismo un problema aún no resuelto que un error (p. 60); pero de lo que sí estoy seguro es de que todo el que lea este libro habrá resuelto algunos problemas y cometerá menos errores.

Luis Cano

144 pp. Rústica 

Ref. 1265 - 9,99 €